Congreso Nacional: "La discusión es aborto legal o clandestino", dijo la senadora Durango
Miércoles 8 de Agosto de 2018 - 15:26:15
La senadora nacional por La Pampa, Norma Durango, fijó su postura pro abortista en su discurso este miércoles por la mañana en la Cámara alta. Fue al momento de debatirse el proyecto de ley sobre la despenalización del aborto que discute si le da o no la media sanción que falta a la ya obtenida en la Cámara de Diputados. En ver más, el discurso completo de Durango...
Gracias señora Presidenta:
Soy peronista señora presidenta, por convicción política y porque creo en la justicia social, en la igualdad de derechos y en la libertad de elegir.
Vengo y represento a una provincia que fue pionera en reconocer los derechos de las mujeres.
Hace años acompaño al colectivo que en La Pampa ha trabajado al igual que en el resto del país por el aborto legal, seguro y gratuito.
Mi banca hoy es de ellas...... y de las compañeras que siendo legisladoras; en nuestra provincia y aquí en el Senado avanzaron con coraje y convicción para que las mujeres tengamos más protección, menos violencia y dejemos de morir.
No estoy a favor del aborto, estoy a favor de despenalizarlo.
Por muchas razones, y por una fundamental:
Hay mujeres que abortan.
Y lo hacen poniendo en riesgo su vida, sin compañía del Estado, en condiciones inseguras y en un marco de clandestinidad, que nosotras y nosotros como legisladores no podemos permitir más.
Esas mujeres que vinieron aquí con un pañuelo verde a pedirnos que legislemos para ellas, para su realidad, porque quieren “aborto legal para no morir”, están gritando por un cambio y debemos ser capaces de escuchar ese reclamo.
Quiero recordar palabras de Evita cuando manifestaba “Nosotras, las mujeres Peronistas de hoy, no hemos olvidado que fuimos también las mujeres de ayer, de ese ayer vergonzoso de todas las negaciones sufridas calladamente”…
Asistimos a un debate histórico, que viene a saldar una deuda con los derechos de las mujeres y de las personas con capacidad de gestar.
Nos debíamos este debate y salga hoy la Ley o no salga...nada será igual
Estamos debatiendo la posibilidad de generar las herramientas normativas e institucionales para que las mujeres y personas gestantes puedan decidir una maternidad voluntaria y deseada, frente a un marco regulatorio restrictivo que, en parte obstaculiza el acceso a la salud y el derecho a vivir una vida libre de violencias y discriminaciones.
Aquí se está discutiendo sobre cómo se protege a las mujeres en el sistema de salud. Lo que votamos hoy es la necesidad de atender a un problema de salud donde la respuesta debe ser garantizar la atención adecuada a quienes quieran interrumpir sus embarazos.
Las mujeres en todo el mundo todavía padecemos la desigualdad de oportunidades por el hecho de ser mujeres.
No me canso de decirlo, yo no estoy a favor del aborto, estoy a favor de la legalización del aborto. No es un juego de palabras, es una postura política e ideológica.
Repito, hoy esta banca no es mía, esta banca es de las mujeres.
Hoy y frente a éste tratamiento en particular, es de las mujeres más que nunca.
Porque este tema es un tema de igualdad y debemos tratarlo con perspectiva de género.
Se trata del derecho de las mujeres a decidir sobre sus propios cuerpos. Se trata de la salud de las mujeres.
Se trata de la vida de las mujeres, y de si pueden o no ejercer con libertad la decisión de maternar.
Porque la maternidad será deseada o no será.
Hoy estamos acá considerando la media sanción que vino de Diputados, y este tema ha dejado de ser de agenda exclusiva del feminismo, hoy es un tema de agenda social y política.
Traigo a colación las palabras de Dora Barrancos, socióloga e historiadora feminista: “Es imperioso que las mujeres sean auxiliadas en la decisión libre de procrear o de no hacerlo, y es una obligación del estado de derecho garantizar la individuación y la autonomía.
Las mujeres deben gozar del derecho pleno a la soberanía sobre sus cuerpos, y la penalización del aborto se encuentra entre los resabios más oscuros del imperativo de sometimiento a un destino inexorable.
Se trata justamente de la vida y de su disfrute digno. (…) Los grados de libertad se angostan extraordinariamente cuando las condiciones de vida son abrumadoras, cuando faltan los recursos y sobran las precariedades,… y para aquellas que toman la decisión de interrumpir un embarazo con medios inapropiados, en los que se expresa la sordidez de su contexto de vida, lo más seguro es la muerte” .
Estamos atravesadas y atravesados, por este tema que es transversal y que ha sido puesto en palabras por la fuerza militante de las mujeres que hoy están en la calle, alrededor de esta casa de la democracia, que decidirá si legisla para ellas o las deja sin ley para que continúen en la ilegalidad, expuestas al negocio del aborto clandestino, riesgoso y sin cuidados médicos, solas y desamparadas… o legisla para acompañarlas y asistirlas, frente a una decisión que seguramente igual asumirán.
No puedo dejar de mencionar aquí a Liliana Herrera, que esta misma semana murió en Santiago del Estero por un aborto clandestino, otra más.
La penalización del aborto tiene un impacto diferenciado en las mujeres y personas con capacidad de gestar pobres y jóvenes: en las mujeres de las clases medias y altas el aborto se hace –aún en la clandestinidad- con todas las garantías sanitarias. No seamos hipócritas!!
En cambio las mujeres de los sectores populares, cuando sufren complicaciones postaborto, pagan con sus vidas la decisión de interrumpir un embarazo en condiciones sanitarias muchas veces de extrema precariedad.
La discusión es si les damos condiciones dignas o las seguimos dejando en la clandestinidad y el mercado negro.
La discusión no es aborto si o aborto no, la discusión es aborto legal o clandestino.
En el entendimiento de la superioridad de lo colectivo por sobre lo personal, como legisladora sentí y siento, la obligación de escuchar las razones de los distintos sectores y así lo hice, antes cuando se dio el debate en Diputados y en las últimas semanas aquí en el Senado en las reuniones plenarias, escuchando todas las exposiciones.
Independientemente de mi opinión personal, porque no voy a hablar de mis convicciones aquí, hay un derecho que va más allá de mí.
Hace falta la libertad para decidir, qué se cumpla con buenos e integrales programas de educación sexual y también políticas públicas de salud para proteger a quien decida abortar.
Afortunadamente, la lucha ha sido transversal a los partidos políticos y ha tenido sus frutos. Hoy hablamos de un tema que forma parte del diálogo intergeneracional, que va a escribir un capítulo importante en la historia de conquista de derechos y de libertad en nuestro país.
La sociedad está expectante.
El pedido de aborto legal, seguro y gratuito es uno de los reclamos centrales de los movimientos de mujeres en la Argentina. Se lee en pancartas, en redes sociales, en paredes y los pañuelos verdes son el icono de esta lucha. Debemos conseguir hacer realidad esa consigna.
Hay una realidad que suma a la ya terrible situación de una mujer que no desea seguir adelante con un embarazo: mayoritariamente están solas, porque el varón no tiene que pasar por ese problema.
Él lo aborta antes.
Desapareciendo, no haciéndose cargo.
El problema es exclusivamente de la mujer. Otra vez el problema sigue siendo de nosotras las mujeres.
Señoras y señores senadores, señora presidenta: los abortos ya se hacen, miles de mujeres se mueren por abortos clandestinos:
el debate es aborto legal o ilegal.
Voy a recordar un concepto del abogado pampeano Eduardo Aguirre que habla de sociología y de que hay dos formas de concebir las sociedades y los cambios que en las mismas se producen.
La teoría que cree que los cambios sociales se rigen por la idea de consenso, entendiendo al mismo como la capacidad de generar tendencias que se arraiguen en las masas. Casi siempre, las teorías del consenso en el cambio social responden a ideologías conservadoras, que ven al consenso como un reflejo valorable de las democracias delegativas y al conflicto como un problema.
La teoría del conflicto cree, por el contrario, que los cambios sociales son el resultado de las luchas que acontecen dialécticamente al interior de las sociedades. Esos conflictos implican siempre posturas que se corresponden con las distintas formas de estructuración del poder, la dominación y el control social.
Esta ley no obliga ni recomienda abortar, nadie está obligada a abortar.
Si no hay ley vamos a contribuir a la clandestinidad, al negocio de algunas clínicas, y algunos médicos, a la venta insegura y carísima de misoprostol.
La ley habilita un derecho, la práctica segura.
Entiendo que nadie aquí está a favor del aborto, porque el aborto es una tragedia, una tragedia que sucede… y que sucederá más allá de la sanción o no de esta ley.
No permitamos que siga siendo clandestino. Digámosles a las mujeres que legislamos por la igualdad de derechos y que sus cuerpos no son una cosa sobre la que todos pueden decidir.
¿Vamos a sostener el aborto clandestino?
¿Vamos a dejar las cosas como están?
¿Es esa nuestra función? No, no es esa nuestra función.
Debemos legislar sobre lo que es una realidad, y la realidad es que las mujeres no tienen los medios y están expuestas.
La realidad es que las mujeres se mueren por abortos no seguros, y frente a eso no es determinante si es una o son cien.
NINGUNA MUJER DEBE MORIR POR DECIDIR SOBRE SU PROPIO CUERPO.
¡¡ QUE SEA LEY ¡!
Muchas gracias
