Opinión: "Perdón Evita", escribe el periodista Miguel De Renzis
Jueves 27 de Julio de 2017 - 20:31:16
En la memoria selectiva del ser humano hay recuerdos imborrables. Este periodista, el 27 de julio de 1952 esperaba festejar sus ocho años, rodeado de amigos y primos, tal cual la costumbre familiar de la década del 50.
Pero todo cambió un día antes. El cotillón y los adornos que por lo general adornaban las fiestas cumpleañeras de aquella época, no se habían puesto. Los rostros de mis padres y de mi familia en general eran tensos y se escondían para que no los viera llorar.
A los ocho años entendí todo de golpe. No iba a tener ni fiesta de cumpleaños, y lo que era peor, la felicidad de muchos niños quedaría trunca. No hubo cumpleaños. Ni para mí ni para los argentinos.
A las 20 y 25 el locutor Furnot anunciaba por radio del Estado (hoy Radio Nacional) y la cadena de emisoras, el fallecimiento de la Jefa Espiritual de la Nación. Había muerto Eva Perón.
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Se, Evita, que esto no es cierto. Que aquel día ganaste para todos los tiempos el sitial de la inmortalidad reservado a unos pocos. Y por eso me permito escribirte para pedirte perdón.
Perdón por los que te ultrajaron, por los que secuestraron tu cuerpo de la CGT, por los que no te permitieron entrar al velorio de tu padre, porque eras hija natural. Perdón Evita por los que escribieron “viva el cáncer”.
Pero por sobre todas las cosas, por lo que hicimos nosotros, los peronistas.
Por los que, cantando la marcha y usando tu foto, dejamos un 30% de pobreza. Por ellos, que destruyeron la Fundación y los hospitales, y por nosotros que no los reconstruimos.
Perdón, Evita, porque en el siglo XXI de cada 10 niñas de entre 10 y 14 años, tres son madres y viven en la indigencia y en las 4500 villas y barrios de emergencia de la Argentina.
Perdón, Evita, por los que invocándote a vos y a Perón traicionaron la justicia social, entregaron la independencia económica y renegaron de la soberanía política.
Perdón, Evita, porque en el 2015 de 32.4% de hogares pobres pasamos al 34.9% en el 2016, mientras los indigentes del 23.7% pasaron al 34.7% de la población.
Perdón, Evita, porque la obra de Carrillo de prevenir antes que curar no la defendieron ni los nuestros ni los otros, y hoy tenemos brotes de tuberculosis en San Isidro.
Perdón, porque los únicos privilegiados hoy son los únicos abandonados. Y porque los derechos de la ancianidad se transformaron en jubilados bajo la línea de pobreza.
Tus 33 años de vida igual que a Jesús, parecen no haber alcanzado.
Este 26 de julio habrá homenajes y recuerdos, pero muy pocos se acordarán que la “oligarquía foránea y sus sirvientes lacayos…” no han sido exterminados. Que la sangre derramada ha sido vilmente negociada. Que seguimos cantando que no nos han vencido, pero ante la orfandad de liderazgos y la entrega como simples mercaderes de tu sacrificio a favor de los que menos tenían, lo cambiaron por el compra-venta de voluntades.
Evita, desde los 8 años niego tu muerte. Se que estás y hoy casi como plegaria te pido, no a la combatiente sino a la Santa Evita, que ilumines a un pueblo confundido, que a los equivocados, a los que no quieren ver, a los que no quieren escuchar, les devuelvas la ilusión de que la Patria existe y que vos, desde el altar mayor bajarás para ser millones en el momento preciso.
Evita, se que estás y me dirás que sí. Necesito que me digas que sí. Sé que el pueblo humilde y que no te conoció escucha de los mayores distintos relatos. Pero me quiero quedar con el recuerdo de tu último mensaje de Navidad: “Cuando se escriba la historia grande dedicada a Perón, yo se que van a decir que al lado de él hubo una mujer a la que simplemente llamaban Evita".
Perdón compañera. La lucha continua.
Tu figura se agita en los recuerdos, en la nostalgia, en la necesidad de creer.
Se que nos perdonaste. Gracias, Evita.
MIGUEL ANGEL DE RENZIS
